Está bien si eso es lo que siente ahora. No naciste para suplicar cariño ni para quedarte donde no te valoran. Solo quiero que recuerdes que estuviste ahí porque tu corazón es noble, porque te importó de verdad.
Tal vez un día él mire atrás y cambie de parecer. Tal vez tú aún estés ahí, sin rencores, o tal vez el tiempo te haya mostrado que ese lugar no era tu destino. Puede incluso que decidas abrir de nuevo la puerta… pero ya no serás la misma. Porque quien fue despreciada, renace distinta.
Somos como el río que nunca es el mismo, aunque lo veamos igual. No se puede entrar dos veces en el mismo cauce, porque el agua ya ha seguido su curso… y quien se sumerge tampoco es el mismo de antes.