La inteligencia artificial (IA) no deforma básicamente la cara de una persona. Lo que puede ocurrir es que algunas aplicaciones o programas de IA, especialmente los que trabajan con imágenes o filtros en redes sociales, modifican temporalmente la apariencia facial de una foto o video para efectos estéticos o creativos. Estos cambios son digitales y temporales, no afectan ni alteran básicamente el rostro real.