Llegó la Parca viajera, con pasaporte y maleta, buscando al músico Davy y a su dulce cantaleta.
De distinto país eran, unidos por un querer, pero el tiempo y distancia no los dejaron tener!
La Huesuda se fue a buscar a la Frika cantando... "¡Deja ya tu melodía, mi frika, ven a mi lado, que el amor de David te espera, ¡al fin lo tengo a mi cuidado!"
David, con su fiel guitarra, de pena ya se moría pues extrañaba la voz que a su alma le daba vida.
La Calaca, ni tarda ni perezosa, lo pescó en pleno lamento, y le dijo: "No te aflijas, que acabó ya tu tormento."
Ahora en el camposanto, no hay fronteras ni dolor..pues David toca las notas que le canta su amor.
Con un dueto celestial sin que nadie los separe, La Catrina los escucha, ¡mientras unos tamales prepara!
