En el foro Latinask, de charla encendida,
las almas curiosas debatían la vida.
Brisa, su dueña, con temple y razón,
cuidaba su espacio con fiel corazón.
Pero cierto día, entre hilos y temas,
llegó San La Muerte con oscuros emblemas.
“Vengo por Latinask, ya cumplió su ciclo,
ha sonado su hora, lo dice mi oráculo.”
Brisa, serena, dejó el teclado,
miró al santo huesudo, de negro ataviado.
“Tu guadaña no corta ni el más leve hilo,
mi foro respira, aún tiene su filo.”
San La Muerte rió con voz retumbante,
“Te admiro, mujer, eres desafiante.
Pero todos los sitios al polvo regresan,
ni códigos ni almas jamás me rehúsan.”
Brisa alzó su copa, y con voz decidida:
“Mientras haya palabra, no habrá despedida.
Lucha si quieres, mas yo no me escondo,
Latinask vivirá… mientras exista el mundo.”
Y dicen que aún, en la noche callada,
la Parca regresa, vencida y cansada,
pues Brisa vigila, con fuerza y tesón,
que Latinask nunca caiga en su panteón.
---Autorizo su publicación en el blog---